Cada vez que mi corazón se abre, sale al mundo, inocentemente me voy dejando llevar . Dejo el escudo, la lanza, la espada, lo dejo todo y voy desarmada.
Camino por la vida. Me observo, disfruto.
Cómo entender cuando alguien lo lastima? Qué mal, qué agonía, qué desesperanza de la vida permite este trato?
A veces me cuesta abrir la puerta. Qué hago? salgo? Me quedo? Me pregunto. Y vuelta otra vez cansada, agotada, lastimada, empapada en lágrimas, me digo que lo mejor será volver a mi cueva y no salir ni asomarme para no volver a sufrir.